B I B L I O T E C A
Tomada de la nota "EL AJEDREZ ES LA PIEDRA DE TOQUE DEL INTELECTO" publicada en la revista quincenal de Ajedrez en Cuba, Boletin de Enero de 1999, y escrita por Jesús González Bayolo, Presidente del Comité de Historia, Federación Cubana de Ajedrez
LA DIOSA CAISSA Y LAS "HIJAS" DE CAISSA
Todo ajedrecista sabe que Caissa es la musa del ajedrez, pero
paradójicamente, el ajedrez surgió mucho antes que Caissa, porque
esta diosa no es de la mitología griega ni romana, aunque sí "nació"
en la literatura, en la poesía.
Un chico inglés de 17 años escribió en 1763 el poema Caissa
o el juego de ajedrez, en el que cobró vida esta ninfa encantadora, que
promete a Marte corresponderle, si logra inventar un juego sugestivo. Por
aquella ninfa del bosque -según el poema- Marte, dios romano de la guerra,
concibe el ajedrez y lo presenta con el nombre de Caissa. El autor de Caissa
es William Jones y el poema se dio a conocer en una de sus obras publicadas
en Oxford, en 1772. Pronto cobró popularidad en Francia y fue publicado
el poema en La Palaméde, la primera revista de ajedrez, editada por Labourdonnais
en París en 1836. Hoy en todos los confines veneramos a Caissa, que es
la forma poética de decir ajedrez.
Y no iban a contentarse las mujeres sólo con ser inspiradoras del arte
del ajedrez: pasaron a ejecutantes. Luego de algunos casos aislados en siglos
y años anteriores, Miss Elizabeth Foor tuvo la iniciativa de fundar en
1894 el primer Club Femenino de Ajedrez de Nueva York, primado además
en el planeta.
Las mujeres poseen una rica historia en el ámbito ajedrecístico,
desde que en 1617 se mencionó por primera vez la participación
de las damas, cuando en una relación de jugadores publicada por el italiano
Pietro Carrera aparece en los lugares:
83-Lucio Timpanello, siciliano
84-La mujer de Timpanello
85-Su hija.
Aún más, en el 87: "Una hebrea nacida en Venecia, joven ruda
de 20 años, cuyo nombre ignoro".
Las hazañas de la legendaria Vera Menchik, nueve veces campeona mundial,
primera en rivalizar con éxito versus hombres, han enriquecido la cultura
ajedrecística, así como todos sus seguidoras, entre quienes destacan
Nona Gaprindashvili, Maya Chiburdanidze, Xie Jun y, claro, las fabulosas hermanas
Polgar: Zsuzsa, Zsofia y Judith, esta última situada hoy entre los primeros
Grandes Maestros del planeta.
Jimagua con la Olimpiada Mundial o Torneo de las Naciones surgió el Campeonato
Mundial Femenino, en Londres, 1927, y la primera campeona fue Vera Menchik,
nacida el 16 de febrero de 1906 en Moscú, hija de madre inglesa y padre
checoslovaco.
Vera Menchik es la gran figura del ajedrez mundial. Inauguró el título de campeona y lo tuvo hasta su muerte, el 27 de junio de 1944, al destruir una bomba alemana su residencia en Londres. Ganó los nueve campeonatos mundiales que se disputaron entre 1927 y 1939. La II Guerra Mundial le impidió ser campeona 10 veces o más... y le segó la vida.
Vera fue la primera mujer con fuerza de maestro y capaz de rivalizar
de tú por tú con los hombres. "Es la única mujer que
juega como los hombres", dijo de ella Capablanca. En Carlsbad, Bohemia,
1929 surgió el famoso Club Vera Menchik. ¿En qué consiste?
Pues uno de los participantes, el austríaco Albert Becker, declaró
con ironía antes de comenzar el torneo: "Propongo abrir el Club
Vera Menchik, del que serán miembros los maestros derrotados por la campeona
femenina".
Curiosamente el primer miembro del Club fue aquel hombre que dudaba de la fuerza
ajedrecística de Vera, el mismísimo teórico vienés
Albert Becker. También en ese torneo ingresó Saemisch. Con el
tiempo el Club Vera Menchik creció con nombres prestigiosos del ajedrez:
Reshevsky, Sir George Thomas (a quien le ganó la partida que podemos
considerar como La Inmortal de Menchik), Colle, Golombek, Yates... Se dice que
el presidente del Club es Max Euwe, quien después de "afiliarse"
fue campeón mundial. Y cuentan que luego de sucumbir ante Menchik en
Hastings de 1931-32, Sultan Khan no se atrevió en dos años a regresar
a Pakistán, por temor a las burlas.
Después de Vera Menchik cada mujer ajedrecista puede abrir su propio
club, en los que también asombrarían los cotizantes.
Ilustremos con una miniatura de Vera Menchik:
Praga-1931
Blancas: V. Menchik
Negras: Beskew
Defensa Nimzoindia
1.d4 Cf6 2.c4 e6 3.Cc3 Ab4 4.e3 b6 5.Df3 d5 6.Ad3 Ab7 7.Ad2 Cbd7 8.Ch3 Tb8 9.cxd5
exd5 10.0-0 0-0 11.Cf4! Te8 12.Dh3 De7 13.Ccxd5! 1-0
(El negro ha de perder el alfil rey para salvar el mate).
Como sucesora de Menchik puede señalarse a una mujer sobresaliente,
aunque no tanto como ella, Sonja Graf. Las campeonas mundiales de ajedrez han
sido: Vera Menchik (1927-1944), Liudmila Rudenko (1950-53), Elizabetha Bikova
(1953-56 y 1958-62), Olga Rubstova (1956-58), Nona Gaprindashvili (1962-78:
Maya Chiburdanidze (1978-91), Xie Jun (1991-1996), Zsuzsan Polgar (1996-1999)
y Xie Jun (1999,..).
Veamos una muestra del juego de una de estas mujeres, tomado de una partida
del segundo match-torneo entre un equipo femenino mundial y otro de veteranos,
que tuvo por sede a Viena en 1993 y que fue ganado por ellas (Maya, Zsuzsa,
Xie, Zsofia, Arajamia, Galliamova), con tanteo de 40,5 por 31,5, sobre Larsen,
Smislov, Gueller, Ivkov, Olafsson y Duckstein. El primer duelo (Aruba-92) lo
ganó el Todos Estrellas veteranos, con ventaja de 7,5 puntos. En la segunda
versión no tuvieron los servicios de Polugaevski, quien había
aportado 8,5 puntos.
Maya Chiburdanidze, cinco veces campeona mundial, ganó
sus dos partidas al danés Bent Larsen. En una de ellas, luego de 30 jugadas
se llegó a esta posición:
Blancas : Rb1, Dh3, Th1, Ab2, Af5, Ce5, peones en a2, b3, c2, g5 y h2
Negras : Rh8, De7, Tb8, Tf8, Ac5, Ce4, peones en a6, b4, d5, g7 y h6
Una mujer que ha sido cinco veces reina del ajedrez, no tiene miedo sacrificar
una corona, y el artístico remate ocurrió así:
31-Dh6! gh6
32-Cf7 Rg8
33-Ch6 jaque mate.
Todos los que vivimos este tiempo somos testigos de uno de los fenómenos ajedrecísticos más asombrosos de cualquier época y sin precedente en ninguna: las hermanas Polgar, y en particular la más chica, Judith, es la más brillante mujer que se ha sentado frente a un tablero de ajedrez. Recordemos que el pasado año triunfó en un match a Spasski. Ocupa un lugar entre los Grandes Maestros más fuertes del mundo hoy. Acaba de lidiar en el torneo de Linares, 94, de Categoría XVIII, en el que estuvieron los dos campeones del mundo, Karpov y Kasparov.
En América Latina también hay mujeres de valía
ajedrecística. La primera Maestra Internacional fue la cubana María
Teresa Mora, en 1950. Rivalizó en Cuba con los ajedrecistas más
fuertes de su época. Fue la única persona que recibió clases
directamente de José Raúl Capablanca. Falleció en La Habana
el 3 de octubre de 1980, a punto de cumplir 73 años. Había nacido
el 15 de octubre de 1907. Cuba cuenta hoy con una numerosa lista de Maestras
Internacionales, entre las que se destacan ajedrecistas como Asela de Armas,
Vivian Ramón, Zirka Frómeta, y Maritza Arribas, Tanía Hernández
además de otros valores en alza, como Mayrelis Delgado y Suleinnis Piña.
Ahora, la principal figura femenina del ajedrez latinoamericano es la argentina
Claudia Amura, quien pudiera resultar la primera Gran Maestra de nuestra geografía.
(Nota de R: Esta conferencia se impartió en 1996. En 1998 la Campeona
Nacional de Cuba, Vivian Ramón, se convirtió en la primera Gran
Maestra de Hispanoamérica, Posteriormente Claudia Amura también
recibió el título y luego le siguio la ecuatoriana Martha Fierro
Baquero y hace unos meses atras lo obtuvo Maritza Arribas)
¿Ha resuelto usted problemas de ajedrez compuesto por mujeres? No me
extraña la respuesta negativa. En cambio, la inglesa Edith Bird (1859-1924)
llegó a la cifra de 2000 composiciones, muchas de las cuales ganaron
premios en concursos. Así pues, la mujer es también creadora de
problemas. Un ejemplo:
Blancas : Rd1, Dc7, Tb6, Cd2, Cf8, peones en b3, e2, g3 y g4
Negras : Rd4, peones en d5, e6 y g5
Lo más interesante que tiene este Mate en 2 es que fue ideado por una
niña de 11 años en 1891: Lilliam, la hija de Edith Bird. Jugada
clave: 1-Da7! A cualquier jugada negra, reciben mate en el siguiente turno.


