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B I O G R A F I A S

Carlos Torre Repetto

Carlos Torre es, sin duda, el más grande ajedrecista mexicano de todos los tiempos. Nacido en la ciudad de Mérida, Yucatán, el 29 de noviembre de 1904, aprendió a jugar con su padre y sus hermanos mayores, a los que superó rápidamente. En el año de 1916 se mudó con su familia a Nueva Orleáns, donde cosechó nuevos triunfos en el “Chess, Checkers and Whist Club”; fue Campeón de Nueva Orleáns en 1923, Campeón del Estado de Nueva York en 1924 y Campeón del Torneo de la Western Chess Association (1924). Para el año de 1925 se había convertido en el segundo mejor ajedrecista de Estados Unidos superado únicamente por Frank J. Marshall, juntos participaron en el “Torneo Internacional de Baden-Baden” (1925), en éste torneo Torre hizo tablas con Alekhine, quien ganó el torneo, Torre participó en el “Torneo Internacional de Marienbad” (1925), donde quedó en tercer lugar, empatando con Marshall, abajo de Rubinstein y Nimzovitch, posteriormente también jugó en el “Torneo de Moscú” (1925), donde tuvo una brillante participación, quedó en quinto lugar, empatando con Tartakower, abajo de Bogoljubow, Lasker, Capablanca y Marshall, las últimas victorias importantes de Torre fueron el primer lugar del “Campeonato de la República Mexicana” (1926), y el tercero en el Torneo de Chicago (1926).

“Entre sus logros más brillantes están sus tablas con Capablanca, sus triunfos sobre Marshall, Saemisch o Loewenfisch, y, sobre todo, un autorregalo de cumpleaños número 21: derrotar a Lasker con sacrificio de dama”.

Lamentablemente la brillante carrera de Torre se detuvo después del torneo de Chicago, al parecer el esfuerzo realizado en los dos últimos años lo desgastaron demasiado y tuvo que retirarse del ajedrez, ya que no habría podido continuar en las tensionantes competencias sin caer en una severa crisis nerviosa. Sin embargo no abandonó el ajedrez por completo, siguió participando pero como comentarista y tutelar de otros jugadores.

En 1977 la Federación Internacional de Ajedrez le reconoció, de modo retroactivo, el título máximo de Gran Maestro Internacional.

Carlos Torre no sólo fue un buen ajedrecista, también fue una buena persona según cuentan los que lo conocieron, era introvertido, humilde y amable; incluso en el tablero, cuando jugaba con amigos, jóvenes, niños o personas con bajo nivel, confirmaba su personalidad, ya que no ganaba sus partidas y proponía tablas a sus adversarios, y si se negaban a aceptarlas él las imponía; también se cuenta que esto no era así con jugadores de su nivel, con los cuales se mostraba implacable y altivo.

El 19 de marzo de 1978, falleció el maestro Torre. “Murió lejos del tablero, en la prohibición del juego. De todas, ésta es la muerte más dramática de un ajedrecista”.

“Sobre su estilo de juego se puede afirmar que era posicional, con gran habilidad táctica”. Se calculó que su ELO era de aproximadamente 2560 puntos.